Hipertensión arterial

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias al ser bombeada por el corazón. Cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

Los valores normales de tensión arterial en adultos están entre 120-129 mm Hg cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80-84 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). Valores más bajos se consideran normales si no producen sintomatología.

Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta.

En la mayor parte de los casos la hipertensión no da ninguna sintomatología y de ahí que se conozca como el "asesino silencioso". Sin embargo, en ocasiones aparecen síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales.

 

Prevalencia

A nivel mundial, aproximadamente uno de cada cinco adultos tiene hipertensión, un trastorno que causa aproximadamente la mitad de todas las defunciones por accidente cerebrovascular o cardiopatía. Complicaciones derivadas de la hipertensión son la causa de 9,4 millones de muertes cada año en el mundo.

En los países en desarrollo, muchas personas con hipertensión no saben que la padecen ni tienen acceso a los tratamientos que podrían controlar su tensión arterial y reducir significativamente su riesgo de mortalidad y discapacidad.  Diagnosticar, tratar y controlar la hipertensión es una prioridad de salud en todo el mundo.

 

Daños de la Hipertensión arterial

-  A nivel cerebral

La hipertensión arterial hace que las arterias cerebrales sean más rígidas y estrechas, con lo que el riego sanguíneo es insuficiente y produce infartos cerebrales. Por otra parte, la elevación de la presión arterial puede romper vasos cerebrales y producir una hemorragia cerebral.

-  A nivel cardiaco

Si no se controlan los niveles de hipertensión arterial, el corazón aumenta su masa muscular y esto producirá una hipertrofia ventricular izquierda, que puede desencadenar insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, aumenta la posibilidad de padecer arritmias.

La hipertensión también puede producir daño en los vasos sanguíneos dando lugar a  protuberancias (aneurismas) y zonas débiles que los hacen más susceptibles de obstruirse y romperse.

-  A nivel renal

La hipertensión produce daño en el riñón y en los vasos sanguíneos ya que los hace más rígidos. Con el tiempo puede desembocar en una insuficiencia renal que incluso requiera diálisis. Por otro lado, si el riñón resulta dañado se puede producir un aumento de la presión arterial.

-  A otros niveles

La hipertensión puede producir dolor al caminar cuando afecta a las arterias de las piernas. También puede producir daño en las arterias de la retina con lo cual se vería afectada la visión.

 

Prevención

Todos los adultos deberían medir su tensión arterial periódicamente. Es importante conocer los valores ya que si ésta es elevada se debe consultar a un profesional sanitario.

A continuación se enumeran cinco medidas para minimizar las probabilidades de padecer hipertensión:

  1. Dieta saludable:

Debemos promover una dieta saludable rica en frutas y verduras (cinco porciones al día), reducir la ingesta de grasas saturadas y de menos de 5 g de sal.

Evitar el consumo de alcohol, esto es, limitar su ingesta a no más de una bebida al día.

  1. Actividad física:

Es conveniente realizar actividad física diariamente, mínimo unos 30 minutos. Hay que intentar crear una rutina de deporte desde pequeños para crear hábitos de vida saludable.

  1. Evitar el consumo de tabaco.
  2. Gestionar el estrés de una forma saludable, por ejemplo mediante meditación, ejercicio físico adecuado y relaciones sociales positivas.

Os recomendamos visitéis la página web de la Fundación Española del Corazón donde podéis encontrar recomendaciones para hacer algunos ejercicios físicos y recetas fáciles de cocinar.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza con la medición de la tensión arterial con esfingomanómetros, conocidos como tensiómetros, aunque en algunos casos son necesarias otras pruebas como el holter. Es imprescindible completar el estudio con un análisis de sangre y orina, y un electrocardiograma.

Hay que destacar que la hipertensión en la mayoría de los casos no produce síntomas y puede pasar inadvertida, con lo cual es difícil el diagnóstico si no se realizan mediciones con asiduidad. Es más frecuente que aparezca a partir de los 40 años y si hay predisposición familiar.

Para que la medida obtenida sea correcta se deben seguir una serie de indicaciones:

- Realizar la medición siempre a la misma hora.

- Estar relajado y reposar 5 minutos antes de la toma.

- No se debe beber, comer, fumar ni hacer ejercicio físico la media hora anterior.

- Sentarse con la espalda apoyada en el respaldo de la silla, no cruzar las piernas y quitarse la ropa que pueda oprimir el brazo.

- Si el tensiómetro es de brazo, colocar el manguito dos o tres centímetros por encima del codo. Dejar la palma de la mano boca arriba y el codo ligeramente flexionado a la altura del corazón.

- Si el tensiómetro es de muñeca, poner la muñequera a la altura del corazón.

- Realizar dos mediciones separadas al menos dos minutos y hacer la media de ambas.

- Apuntar los valores e informar al médico.

 

Tratamiento

La primera pauta a seguir es instaurar unos hábitos de vida saludable: dieta adecuada, realizar ejercicio físico, no consumir alcohol ni tabaco y evitar el estrés.

En muchas ocasiones estas medidas no son suficientes y se debe pautar un tratamiento farmacológico. Los fármacos antihipertensivos están agrupados en varios tipos:

  1. Diuréticos.
  2. Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.
  3. Antagonistas de los receptores de angiotensina.
  4. Calcio antagonistas.
  5. Betabloqueantes.
  6. Asociación de fármacos.

Los pacientes que siguen un tratamiento antihipertensivo deben tener en cuenta estos consejos:

-  El tratamiento debe ir acompañado de los hábitos cardiosaludables comentados anteriormente.

-  No dejar de tomar la pastilla aunque los niveles de tensión sean normales.

-  Tomar la pastilla siempre a la misma hora.

- Hacer un seguimiento de la tensión pues si el tratamiento no fuese efectivo habría que volver al médico para revisarlo.

 

Deja un comentario
En la presente web se utilizan cookies propias y de terceros. La navegación por la web implica la aceptación de su utilización. Si no acepta la utilización de las cookies, le solicitamos abandone esta página web cuanto antes. Para una mayor información, tiene a su disposición en nuestra política de cookies