Paludismo o malaria
El paludismo o también llamada malaria, es una enfermedad infecciosa. El paludismo es causado por parásitos del género Plasmodium que se transmiten a los humanos por la picadura del mosquito hembra del género Anopheles. Hay cinco especies de parásitos causantes del paludismo en el ser humano, pero las más peligrosas son el Plasmodium falciparum (común en el continente africano) y Plasmodium vivax (resto de los continentes). SÍNTOMAS El paludismo es una enfermedad febril aguda. Los síntomas suelen aparecer a los 7 días de la picadura del mosquito. Reconocer el origen palúdico puede ser difícil pues los primeros síntomas pueden manifestarse de forma leve con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y vómitos. Si no se trata en las primeras 24 horas, el paludismo por P. falciparum puede agravarse, ocasionando incluso la muerte. Los niños con enfermedad grave suelen manifestarlo con anemia grave, alteraciones respiratorias relacionado con acidosis metabólica o paludismo cerebral. Mientras que en el adulto puede cursar con una afectación multiorgánica. En las zonas donde el paludismo es endémico, las personas pueden adquirir una inmunidad parcial, lo que posibilita la aparición de infecciones asintomáticas. POBLACIÓN DE RIESGO La mayoría de los casos y de las muertes se registran en el África, pero también se ven afectadas Asia Sudoriental, Latinoamérica y Oriente Medio. PREVENCIÓN La OMS recomienda proteger a todas las personas expuestas a contraer la enfermedad mediante medidas eficaces de lucha contra el mosquito. Hay dos métodos de lucha que son eficaces: los mosquiteros tratados con insecticidas y la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual. En la prevención de la enfermedad también se pueden utilizar fármacos antipalúdicos. Los viajeros pueden tomar fármacos profilácticos que detienen la infección en su fase hemática y previenen así la enfermedad. Para las embarazadas residentes en zonas donde la transmisión es moderada o alta, la OMS recomienda el tratamiento profiláctico intermitente con sulfadoxina-pirimetamina. Asimismo, se recomienda administrar tres dosis de tratamiento profiláctico intermitente con sulfadoxina-pirimetamina, junto con las vacunaciones sistemáticas, a los lactantes residentes en zonas de África donde la transmisión es elevada. DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO El diagnóstico y el tratamiento precoz del paludismo reducen sus efectos mortales y contribuyen a prevenir su transmisión. La OMS recomienda, antes de administrar el tratamiento, la confirmación del diagnóstico con métodos parasitológicos (ya sean pruebas de microscopía o de diagnóstico rápido), cuyos resultados pueden obtenerse en 30 minutos o incluso menos. La prescripción de un tratamiento basada únicamente en la sintomatología debe reservarse para aquellos casos en los que no sea posible hacer un diagnóstico parasitológico. La mejor opción terapéutica disponible, especialmente para el paludismo por P. falciparum, es el tratamiento combinado con artemisinina. VACUNAS CONTRA EL PALUDISMO Actualmente, no hay ninguna vacuna autorizada contra el paludismo. La investigación sobre una vacuna contra el paludismo por P. falciparum está muy avanzada. Ya existen proyectos pilotos en 3 países del África subsahariana para demostrar su seguridad y eficacia. Se espera poder iniciar la vacunación para 2018.


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